El origen de la caza es casi tan antiguo como la existencia del ser humano. Se trata de una actividad que surgió en la prehistoria y sigue siendo parte de nuestra cultura y nuestras costumbres. Un arraigo que se refleja con especial intensidad un día al año en la comunidad Foral, durante la celebración del Día del Cazador Navarro. Una fiesta que, este año, se desarrolló en Arróniz.

La Federación Navarra de Caza y el Ayuntamiento de Arróniz diseñaron un programa que llenó la localidad de actividades durante toda la jornada del domingo. Fue posible gracias a la incondicional colaboración de la asociación local de cazadores Mendía que, además, se hizo cargo de la barra instalada en los soportales de la casa consistorial. El Gobierno de Navarra y Mutuasport apoyaron la iniciativa que reunió a centenares de aficionados y visitantes a lo largo de la jornada.

Por la mañana, Arróniz amaneció a las 8.30 horas con el campeonato autonómico de perros de muestra en la Bigórtiga. Una competición que se realizó de forma simultánea con la cita para los perros de rastro de jabalí, con trailla, en el mismo lugar. Después, la actividad se trasladó al campo de fútbol Santa Cruz donde tuvo lugar una espectacular exhibición de vuelo con rapaces. Una oportunidad de conocer en primera persona la cetrería.

¿Qué es la cetrería?

Es la actividad de cazar con aves rapaces, especialmente con halconesazores y otras aves de presa para la captura de especies de volatería o de tierra. Uno de sus mayores expertos fue el conocido Félix Rodríguez de la Fuente. Los más pequeños fueron los protagonistas de esta actividad. Pudieron tocar y acariciar algunas de las aves que se mostraron en el campo de fútbol.

Poco después, sobre las doce del medió día, el vuelo rapaz dio paso al aterrizaje del helicóptero del grupo de rescate de la Guardia Civil. A recibirlos fue el alcalde de Arróniz, Angel Moleón, antes de que comenzasen a demostrar la destreza y habilidad de la división del cuerpo de seguridad. Mientras tanto, el gentío de la plaza de Los Fueros se iba intensificando. El mercado de artesanía se instaló en frente al ayuntamiento y en las calles colindantes, junto a la iglesia, con más de 60 puestos que ofrecieron al público sus productos. En la plazoleta de la iglesia, perros y juegos infantiles.

El programa fue abriendo poco a poco el apetito de los visitantes que, antes de comer, asistieron a una charla magistral de cocina del chef Javier Díaz que, además de jefe de cocina del prestigioso restaurante Alhambra, de Pamplona, es sopicón y cazador. Díaz explicó las claves para preparar y conservar las piezas de caza. “Una labor complicada y costosa”, dijo el cocinero.

La caza nunca falta en sus menús. Palomas, perdices, malvices y todo tipo de caza menor. “En la cocina dan mucho juego para preparar platos extraordinarios”. Él apuesta por esta gastronómica y la caza, deporte que practica en Arróniz. Cada vez, son menos los restaurantes que eligen este tipo de guisas por la laboriosa preparación. Pero, a este sopicón le encanta. “También las piezas de caza mayor, como el jabalí y el ciervo. Las piezas silvestres aportan mucho más sabor a los platos. Y textura, porque su condición física la hacen más fibrosa y tierna”.

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